Desde la Red FACIAM queremos mostrar nuestro apoyo y solidaridad con las personas y colectivos acampados en la Puerta del Sol de Madrid así como con todas las personas que se han visto llamadas a la protesta pública por la situación de la vivienda y la falta de impacto de las administraciones en las políticas que deben desplegar para su afrontamiento.

La sociedad española no puede normalizar que personas con fuentes de ingreso estables no sean capaces de vivir en una casa. Asumir que personas normales, situaciones cotidianas, no pueden integrar la vivienda como derecho y elemento de sustento vital, es una prueba irrefutable de que se precisa un cambio de dirección: proteger al inquilino más vulnerable, definir jurídicamente la vivienda como derecho y no como bien de consumo, incentivar la construcción de vivienda libre y social, garantizar al propietario el pago de las rentas para reducir el aparente miedo, limitar la tenencia de vivienda como bien especulativo, legislar sobre la vivienda compartida, etc. deben ser objetivos esperables y de mínimos. Debiera ser posible un consenso más allá de bloques ideológicos.

Pero también queremos señalar que más de 30.000 personas según el INE, y posiblemente hasta 50.000 personas según diversas entidades sociales viven cada día en situación de sinhogarismo en España. Estas personas quedan constantemente fuera del debate de la vivienda. Su realidad es de una precariedad extrema. Requieren no solamente una política de vivienda universal sino centrar el debate sobre el sinhogarismo desde la prevención, la ampliación del concepto de bienestar, la consolidación del escudo social, la incorporación de todos y todas en las políticas de emergencia y de cuidado sin criterios de prioridad nacional, etc. La pobreza se debe abordar desde la técnica social, no desde la ideología.

Asumimos que el decreto tan esperado, de firmarse, no alcanzará a resolver los bloqueos que este grupo de personas sin hogar cada vez mayor padece: falta de ingresos, enfermedades sobrevenidas, aislamiento social, envejecimiento prematuro, precarización paulatina de los servicios asistenciales que les sostienen, institucionalización, estigmatización, bloqueos de su empadronamiento, hacinamiento, interseccionalidad de las políticas, etc.

Desde la Red FACIAM reclamamos la activación de ese diálogo social interadministrativo para afrontar el fenómeno que pone rostro a la exclusión más extrema que vive nuestra sociedad. Ningún ser humano debiera vivir sin una casa, ningún ser humano debiera vivir ajeno a una sociedad que le proteja. #Nadie sin hogar.

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