Nadie sin vacuna

Esta semana comienzan las vacunaciones para la COVID19 en todos los centros de la red FACIAM para personas sin hogar, que se unen así a las comenzadas ya en la red municipal. 696 dosis se han encargado para cubrir la demanda de nuestras entidades y centros de atención en la ciudad de Madrid. Madrid Salud, es el servicio público que está realizando este proceso, desde la cercanía en la atención a la salud comunitaria.

“Todos los residentes en España serán vacunados”, así lo establece la Estrategia Nacional de vacunación frente a la COVID-19 elaborada por el Ministerio de Sanidad. La estrategia de vacunación en su Actualización 7 de este mes de mayo, contempla el incluir, como prioritarios, los colectivos vulnerables desde el punto de vista social, económico y/o laboral, abriendo la puerta a las vacunaciones de las personas sin hogar. Será la vacuna Janssen que solo requiere una dosis, con importantes ventajas para su utilización desde el punto de vista de factibilidad y eficiencia. Se incluyen también las personas inmigrantes que no tengan regularizada su situación administrativa. También recibirán la vacuna las personas en situación de calle.

Saludamos con alegría, pero también con emoción, como lo hemos hecho cualquier ciudadano o ciudadana, la llegada de la vacuna. No podía ser de otra manera, mucho más, sabiendo que van a alcanzar un derecho básico personas con grandes dificultades en el acceso al sistema ordinario de salud, como son las personas sin un domicilio estable, sin tarjeta sanitaria o sin una situación administrativa regularizada.

Ahora, en estos días preparamos listas, los registros, los espacios, los accesos, hablamos con las personas, les informamos, les animamos, contenemos los miedos, …un ajetreo que esta semana merecerá la pena, para que todo esté preparado, para que ninguna persona se quede sin su derecho a ser vacunado/a.

No tener casa mata. En esta semana tan especial para nosotros, sin embargo, no queremos dejar de recordar que las personas sin hogar ven reducida su esperanza media de vida en 20 años respecto el resto de la población y presentan entre 2 y 50 veces más problemas de salud físicos que el resto de la población. Sus condiciones de vida originan enfermedades o cronifican las ya existentes. La mayoría de las personas sin hogar no acceden a los servicios de atención primaria, sino que son atendidas a través de los servicios de urgencias en una situación grave o extrema. La situación de calle supone una disminución de la calidad y expectativa de vida. El 40% no tienen tarjeta sanitaria, El 53 % reconoce tener problemas de salud, pero de éstos, el 68% no está medicado. Tener un hogar es también una cuestión de salud, y así lo hemos reclamado siempre.

Recordamos lo vivido desde el comienzo de la pandemia, que situó en un escenario durísimo a las personas en situación de sin hogar, quienes, de un día para otro, vieron que su desprotección aumentaba de una forma extrema. La casa, el primer elemento de protección para la Covid, no estaba para hacer frente a la pandemia. Los centros de acogida y recursos fueron su casa y protección, en el confinamiento para tantas personas, acompañadas de profesionales que desafiaron al difícil momento que se vivía de alta incertidumbre, y que supieron estar a la altura de las circunstancias.

Si algo nos ha enseñado esta pandemia, además de trágicas lecciones, es nuestra interdependencia como seres humanos. Hemos aprendido que la salud de uno/a, es la salud de todos/as y que, si protegemos a uno/a, protegemos a todos/as. Ojalá entendiéramos esto a todos los niveles, para todos los derechos que cualquier persona necesita, para simplemente, poder vivir en dignidad.

 

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